lunes, enero 30, 2012

¿Es necesario leer el Quijote y los clásicos griegos para ser un buen escritor?: Respuesta a Carlos Fuentes


Durante los eventos del Hay Festival que se desarrollaron en Cartagena de Indias del 26 de enero al 29 de enero de 2012, el escritor mexicano Carlos Fuentes expresó su opinión sobre las novelas imprescindibles que debe leer todo escritor. Fuentes, al ser interrogado sobre este aspecto por Santiago Gamboa, dictaminó que el Quijote de Cervantes Saavedra es la novela fundamental por antonomasia. En otra entrevista, concedida por el mismo autor, expresó su punto de vista sobre la necesidad de leer los clásicos griegos; Fuentes - palabras más, palabras menos-, afirmó: "Ellos ya lo dijeron todo, la literatura posterior a ellos no es más que un perfeccionamiento o mejora de lo que ya expusieron los griegos". 

Con todo respeto me permito expresar mi desacuerdo con la opinión de Fuentes. Si bien es cierto "Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes Saavedra es la novela más significativa de la lengua castellana, no creo que sea imprescindible su lectura para convertirse en escritor, y mucho menos para convertirse en un buen escritor. El Quijote fue escrito durante los inicios del siglo XVII, con un español que podríamos catalogar como antiguo, aunque puede ser leído hoy en día sin mucha dificultad. La novela sigue un ritmo admirable, su redacción es impecable, y su temática es un tanto crítica de la situación por la que pasaba Europa en esos años; es una sátira de la novela de caballería. Cualquier persona que lea el Quijote, sin lugar a dudas queda impregnado de un ánimo entusiasta frente a la lengua castellana, y lo deja admirado con respecto a la utilización del idioma por parte de Cervantes. Sin embargo, la literatura ha evolucionado mucho desde esos años; el mundo ha cambiado para bien o para mal de una manera vertiginosa, y lo que significó el Quijote en el siglo XVII ya no tiene mayor relevancia en el siglo XXI. El hombre ha evolucionado notablemente en sí mismo y con respecto a su entorno, la literatura grandielocuente de los anteriores siglos se ha perdido no por moda sino por necesidad, las estructuras creativas ya no son las mismas, y los lectores también han evolucionado.  

"Don Quijote de la Mancha" es la mejor novela que se ha escrito en el idioma castellano, pero, hoy en día no creo que sea imprescindible su lectura para cautivar escritores o como manual para encumbrarse en el Olimpo de los buenos narradores. Si usted lee el Quijote lo felicito, si usted lee los clásicos griegos lo felicito, pero yo creo que la literatura del siglo XXI va hacia otros lugares, porque los lectores y los escritores tenemos otras necesidades. No quiero pasar por analfabeta o por ignorante soslayando la importancia de leer los clásicos, de leer buena literatura antigua como la de Cervantes, o la de Goethe, o la de Shakespeare; sin embargo, creo que la creatividad literaria no necesita de columnas inmóviles para desarrollarse. Los problemas humanos han evolucionado, el mundo se ha movido en direcciones insospechadas desde hace varios siglos, y lo que un día fue válido o hoy ya no tiene importancia. Los lectores y los escritores nóveles, no necesitan ni del Quijote ni de los clásicos griegos para sambullirse en la apasionante aventura de la literatura; los escritores y los lectores sólo necesitan aprender a pensar meditando sobre su propia realidad para elevarse en el universo mágico de la imaginación. Si algún día a estos nuevos escritores o lectores les da por leer a Cervantes, o a Sófocles, o a Shakespeare, pues bienvenidos sean, pero, no creo que su iniciación literaria tenga que pasar necesariamente por ellos.

Fuentes afirmaba en esa entrevista que los problemas humanos siguen siendo los mismos, desde la época de los griegos, y de cierta forma tiene razón; la muerte, la vida, el amor, Dios, la naturaleza, las emociones, siguen atomentando el alma humana, pero también hay que recordarle a Fuentes que los humanos nos enfrentamos a retos hoy en día muy diferentes de los que preocuparon a los antiguos. Hoy en día existen armas que pueden destruir todo el planeta en cuestión de horas, la tecnología ha llegado a niveles insospechados, los descubrimientos de la ciencia le han brindado al hombre una visión diferente del entorno y del universo, y muchos paradigmas filosóficos contemporáneamente sólo sirven para ser estudiados en cursos de historia del pensamiento.

Ojalá todos leamos el Quijote, o leamos a Sófocles, o a Shakespeare; pero si no ocurre esto no hay por qué preocuparse, la literatura es creación y no repetición, la literatura es libertad, la literatura es magia, la literatura es un arte eterno y una evolución eterna, no hay por qué preocuparse si a usted no le gusta Cervantes pero se apasiona con Harry Potter o con Crepúsculo; si a usted le gusta leer novelas de aventuras pero se aburre leyendo a Shakespeare no se desespere, si usted escribe cuentos de vaqueros a su manera y con su propia lengua no se amargue la vida. Lo importante es saber que la literatura se hizo para el hombre y no el hombre para la literatura (parafraseando a Gaitán con respecto a la economía).

jueves, enero 19, 2012

La influencia del budismo zen en la literatura

"Un viejo estanque.
Se zambulle una rana:
ruido de agua."

Haiku del maestro zen Basho.


El budismo zen fue fundado por el propio Buda hace aproximadamente 2.600 años en la India. Las enseñanzas del zen después pasaron a la China y a Japón, donde se expandió y se hizo muy popular. El zen es un mecanismo complejo que le muestra al hombre la realidad de su propia iluminación, en pocas palabras, el zen le muestra al hombre que ya está iluminado, y que sólo necesita dejar la mente a un lado para darse cuenta de esto. Para lograr que la mente se haga a un lado, el zen recurre a la meditación denominada como zazen.  El zen, sin embargo, no sólo recurre a esta técnica para que la mente se quede en blanco o se aquiete, también utiliza unos cuentos denominados como koans, en los cuales la simplicidad del relato llevan a crear silencio en la mente del oyente del koan. Otras técnicas que utiliza el zen son los rituales del té, los haikus (cuentos zen), las arte marciales, el tiro con arco, la caligrafía, la cerámica, y el teatro.

En Occidente, varios autores y literatos han sido influenciados por el budismo zen, entre ellos podemos destacar a Jorge Luis Borges, a Octavio Paz, a Julio Cortázar, a Jack Kerouac, a J.D Salinger, y en Colombia, al escritor Mario Mendoza. El budismo zen se destaca por su simplicidad, no hay oraciones, no hay filosofías extrañas, no hay complejas doctrinas. Por eso, quienes se ven influenciados por el zen en su literatura también son simples, hermosamente simples. La belleza de la simplicidad del zen no tiene comparación, porque toda la literatura zen o influenciada por el zen está dirigida a crear un silencio mental.

En Occidente estamos acostumbrados a la complejidad, a lo difícil, nos gustan los retos mentales, lo simple es desdeñado como algo aburridor. Estamos obsesionados con el aburrimiento, por eso hemos creado muchas distracciones, como la radio, la televisión, la Internet, el cine, los juegos de video. Sin embargo, en el zen ocurre lo contrario, ya que se nos invita a no eludir el aburrimiento sino a enfrentarlo. La única forma de darnos cuenta de nuestro vacío interior es afrontarlo. Por eso la literatura basada en el zen es simple, no quiere distraer al lector, lo quiere confrontar consigo mismo. Esa es la literatura zen. En el cine occidental también hay muchos ejemplos de directores influenciados por el zen, yo me atrevería a decir que Sofía Coppola es una de ellas, y que su película "Lost in translation" es un ejemplo de cine zen.

viernes, noviembre 25, 2011

"Aleph" de Paulo Coelho


"Que el amor sea la guía en todos los momentos de tu vida" me escribió Paulo Coelho hace algunos años. Y de verdad que es difícil, convertir al amor en nuestro guía, cuando el dolor, el fracaso, la decepción, la rabia, la desesperación, nos invaden. De eso se trata "Aleph", la nueva novela de este escritor brasileño, famoso a nivel mundial. El Aleph es una antigua palabra que tiene diferentes significados en distintas culturas, ya que identifica la letra A en varios idiomas, pero también es un símbolo místico del infinito y del universo reunido en un punto. Paulo Coelho narra en este libro la travesía que tuvo en la ruta que cruza Siberia desde el oeste hasta el Océano Pacífico en un viaje en tren. Un viaje para recuperar su reino, como él mismo lo llama. Una serie de reflexiones sobre el pasado, la reencarnación, los viajes por la vida, el amor, el destino, la magia, y nuestra relación con el Universo, eso es "Aleph". La novela está basada en la realidad, no es un hecho de ficción, y de verdad que nos llega al corazón. Coelho ha sido acusado de ser un escritor de marketing, de ser un escritor de literatura light, de ser un impostor con relación a su relación con la magia, y de escribir simples novelitas de autoayuda. La realidad es muy distinta, si bien es cierto los libros de Coelho se venden como pan caliente recién salidos del horno, sus escritos van dirigidos a un público muy definido: el de todos aquellos que han tenido crisis religiosas o existenciales. Decir que Coelho es un simple escritor fruto del marketing es superficial y torpe, y quien lo dice no ha leído a Coelho; sobre las demás acusaciones en realidad son infundadas ya que los relatos no tienen un mensaje como tal, son simples reflexiones a partir de narrar una historia. Las historias que cuenta Coelho son simples, algunas más complejas, y otras descabelladas, pero todas son profundas, son humanas, son cautivadoras. Este escritor se ha ganado el favor del público a nivel mundial por el amor que siente por la literatura, no es un escritor académico ni teórico, es un escritor vivencial que ama lo que hace, y aunque muchos piensan que escribe por dinero, la verdad es que Coelho ya tenía bastante capital cuando empezó a publicar sus novelas en 1987. Es un escritor de best-sellers es cierto, pero es un escritor que le llega al alma a mucha gente, incluyéndome a mí y lo digo sin avergonzarme. Hace algunos años, como ya lo dije, recibí un mensaje personal de él, que agradezco con el corazón, porque sin que él lo supiera me ayudo a impulsar mi vida con valor teniendo como guía el amor universal hacia la existencia. No sabemos la misión de Coelho en el mundo, no sabemos nuestra propia misión, simplemente somos viajeros en el tren de la vida, donde a veces hay dolor, pero también hay felicidad, y a veces alegría, y a veces soledad. El viaje por el Transiberiano que realizó Coelho es una metáfora de nuestra propia vida, de nuestros propios fracasos, de nuestro enfrentamiento con nosotros mismos. Los últimos o más recientes libros de este autor, como "El Zahir", "El vencedor está solo", y "Aleph" son unas excelentes narraciones personales, algunas son de ficción, y otras basadas en la realidad, sin embargo son libros de mucha profundidad, que de cierta forma le cierran la boca a todos aquellos que catalogan a Coelho como un autor superficial. Estoy agradecido con Paulo Coelho por esas hermosas narraciones, por amar la literatura, por amar la creación artística, y por dejar un mensaje de esperanza y de compasión en sus escritos.

Canción "Aleph" de Anahi (ex RBD), dedicada a este libro:

lunes, noviembre 21, 2011

"El precio del mañana": el tiempo cuesta


Una creativa película de ciencia ficción protagonizada por Justin Timberlake. En un futuro no tan distante, las personas podrán ser inmortales, ya que la medicina descubrirá el paradigma para solucionar todos los males del cuerpo. Sin embargo, no todos pueden acceder a esta solución, ya que el tiempo se convierte en la medida de valor y mecanismo de transacción. El tiempo es el dinero en esta historia futurista. El protagonista, Will Salas, interpretado por Justin Timberlake, recibe de un millonario una extraordinaria suma de tiempo, lo que le permite poner en funcionamiento un plan para cambiar el sistema.

La película es original, lo acepto, pero lo más llamativo de esta cinta es la reflexión sobre la economía, el dinero, el trueque, y el darwinismo social. Una sociedad donde el dinero es el tiempo, y donde si a usted se le acaba el tiempo pierde su vida. Buena reflexión en estos tiempos de protestas contra el sistema capitalista donde el dinero es un dios. Las historias de ciencia ficción siempre me han llamado la atención, sin embargo, estas películas tienen un karma ya que o son muy buenas o son muy malas. "El precio del mañana", a contrario sensu, no es ni muy buena ni muy mala, es un intermedio divertido. No hay muchos efectos especiales, pero sí hay persecuciones y mucha tensión ya que en varias escenas de la película al protagonista casi se le acaba el tiempo, y casi que nos quedamos con los crespos hechos. 


Justin Timberlake es el protagonista de esta cinta, y es acompañado por actores como Cillian Murphy (el protagonista de Exterminio), la bellísima Amanda Seyfried, Olivia Wilde, y como cosa curiosa aparece en un papel muy pequeño uno de los protagonistas de la serie de TV "The Big Bang Theory" Johnny Galecki. Timberlake ha aparecido últimamente en varias películas, recordemos su participación en "Red social" y en "Amigos con beneficios", y aunque todavía queda mucha tela por cortar podemos decir que Timberlake promete como actor, aunque espero que el futuro no me corrija.  

Una película entretenida, mucha acción, suspenso, pocos efectos especiales como para ser una película de ciencia ficción, una historia original, y no más. Como para ver en un fin de semana de desocupe. 

Mi calificación para esta película es 3.8 sobre 5.0.

Página web: http://www.intimemovie.com/

viernes, noviembre 11, 2011

“Venus sonríe como tú”: una reseña

El amor, ése es el tema central de “Venus sonríe como tú”. Tres historias en apariencia separadas, pero que están unidas por el drama humano del amor. Una esposa que quiere divorciarse de su marido, el cual le es infiel; un oficinista que descubre la doble vida que llevan sus compañeras de trabajo, y una pareja de adolescentes que entran en conflicto en el momento en que la muchacha queda embarazada. El tema que une a estas tres historias es el amor, esa atracción que sentimos por otros seres humanos.  Una atracción que no comprendemos pero que sentimos. El título de la novela refleja a la historia, o a las historias en su conjunto. El planeta Venus ha sido asociado desde hace siglos con la belleza, y con el romance placentero. Sin embargo, sonríe, ¿por qué sonríe Venus? Al leer la novela lo entendemos, ya que el amor puede ser un drama, o también una causa para sentirnos bien, para reírnos de nosotros mismos. El amor destruye nuestro ego, porque muchas veces, para obtener ese amor deseado debemos ponernos de rodillas y suplicar, o demostrar que estamos vencidos, que nos han vencido. En el amor no hay ganadores ni perdedores, pero muchas veces nos sentimos así –como perdedores-, cuando entablamos una relación o cuando ésta se rompe. Tres historias que pueden leerse de muchas formas, de acuerdo al estado de ánimo del lector. La identificación con los personajes es uno de los llamativos de la novela, y aunque el lector no se identifique con los personajes sí sufrirá o gozará con ese drama. El mensaje fundamental de la novela es reírse de ese drama, o tal vez llorar hasta desahogarse, porque el amor es subjetivo, es personal, es anímico, es espiritual. Mi primera novela “La dignidad de los soldados del tiempo dorado” es una sátira sobre el misterio y el suspenso; “Venus sonríe como tú” es una historia o triple historia de amor a la cual no se le podría calificar como humorística, porque lo que causa risa a unos puede llevar al llanto a otros. ¿La literatura puede enviar mensajes? Claro que sí, “Venus sonríe como tú” no tiene uno en particular, pero sí transmite algo al lector que sólo al finalizar la novela  lo puede descubrir si ha sido atento. ¡Disfruten la novela!