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¿Es necesario leer el Quijote y los clásicos griegos para ser un buen escritor?: Respuesta a Carlos Fuentes


Durante los eventos del Hay Festival que se desarrollaron en Cartagena de Indias del 26 de enero al 29 de enero de 2012, el escritor mexicano Carlos Fuentes expresó su opinión sobre las novelas imprescindibles que debe leer todo escritor. Fuentes, al ser interrogado sobre este aspecto por Santiago Gamboa, dictaminó que el Quijote de Cervantes Saavedra es la novela fundamental por antonomasia. En otra entrevista, concedida por el mismo autor, expresó su punto de vista sobre la necesidad de leer los clásicos griegos; Fuentes - palabras más, palabras menos-, afirmó: "Ellos ya lo dijeron todo, la literatura posterior a ellos no es más que un perfeccionamiento o mejora de lo que ya expusieron los griegos". 

Con todo respeto me permito expresar mi desacuerdo con la opinión de Fuentes. Si bien es cierto "Don Quijote de la Mancha" de Miguel de Cervantes Saavedra es la novela más significativa de la lengua castellana, no creo que sea imprescindible su lectura para convertirse en escritor, y mucho menos para convertirse en un buen escritor. El Quijote fue escrito durante los inicios del siglo XVII, con un español que podríamos catalogar como antiguo, aunque puede ser leído hoy en día sin mucha dificultad. La novela sigue un ritmo admirable, su redacción es impecable, y su temática es un tanto crítica de la situación por la que pasaba Europa en esos años; es una sátira de la novela de caballería. Cualquier persona que lea el Quijote, sin lugar a dudas queda impregnado de un ánimo entusiasta frente a la lengua castellana, y lo deja admirado con respecto a la utilización del idioma por parte de Cervantes. Sin embargo, la literatura ha evolucionado mucho desde esos años; el mundo ha cambiado para bien o para mal de una manera vertiginosa, y lo que significó el Quijote en el siglo XVII ya no tiene mayor relevancia en el siglo XXI. El hombre ha evolucionado notablemente en sí mismo y con respecto a su entorno, la literatura grandielocuente de los anteriores siglos se ha perdido no por moda sino por necesidad, las estructuras creativas ya no son las mismas, y los lectores también han evolucionado.  

"Don Quijote de la Mancha" es la mejor novela que se ha escrito en el idioma castellano, pero, hoy en día no creo que sea imprescindible su lectura para cautivar escritores o como manual para encumbrarse en el Olimpo de los buenos narradores. Si usted lee el Quijote lo felicito, si usted lee los clásicos griegos lo felicito, pero yo creo que la literatura del siglo XXI va hacia otros lugares, porque los lectores y los escritores tenemos otras necesidades. No quiero pasar por analfabeta o por ignorante soslayando la importancia de leer los clásicos, de leer buena literatura antigua como la de Cervantes, o la de Goethe, o la de Shakespeare; sin embargo, creo que la creatividad literaria no necesita de columnas inmóviles para desarrollarse. Los problemas humanos han evolucionado, el mundo se ha movido en direcciones insospechadas desde hace varios siglos, y lo que un día fue válido o hoy ya no tiene importancia. Los lectores y los escritores nóveles, no necesitan ni del Quijote ni de los clásicos griegos para sambullirse en la apasionante aventura de la literatura; los escritores y los lectores sólo necesitan aprender a pensar meditando sobre su propia realidad para elevarse en el universo mágico de la imaginación. Si algún día a estos nuevos escritores o lectores les da por leer a Cervantes, o a Sófocles, o a Shakespeare, pues bienvenidos sean, pero, no creo que su iniciación literaria tenga que pasar necesariamente por ellos.

Fuentes afirmaba en esa entrevista que los problemas humanos siguen siendo los mismos, desde la época de los griegos, y de cierta forma tiene razón; la muerte, la vida, el amor, Dios, la naturaleza, las emociones, siguen atomentando el alma humana, pero también hay que recordarle a Fuentes que los humanos nos enfrentamos a retos hoy en día muy diferentes de los que preocuparon a los antiguos. Hoy en día existen armas que pueden destruir todo el planeta en cuestión de horas, la tecnología ha llegado a niveles insospechados, los descubrimientos de la ciencia le han brindado al hombre una visión diferente del entorno y del universo, y muchos paradigmas filosóficos contemporáneamente sólo sirven para ser estudiados en cursos de historia del pensamiento.

Ojalá todos leamos el Quijote, o leamos a Sófocles, o a Shakespeare; pero si no ocurre esto no hay por qué preocuparse, la literatura es creación y no repetición, la literatura es libertad, la literatura es magia, la literatura es un arte eterno y una evolución eterna, no hay por qué preocuparse si a usted no le gusta Cervantes pero se apasiona con Harry Potter o con Crepúsculo; si a usted le gusta leer novelas de aventuras pero se aburre leyendo a Shakespeare no se desespere, si usted escribe cuentos de vaqueros a su manera y con su propia lengua no se amargue la vida. Lo importante es saber que la literatura se hizo para el hombre y no el hombre para la literatura (parafraseando a Gaitán con respecto a la economía).

YO PREFIERO LA LECTURA LENTA

Mucha gente en el mundo de hoy compra cursos o se inscribe en seminarios de "lectura rápida". Yo no tengo nada en contra de estos métodos de lectura, incluso, para cierta gente son muy provechosos, sobre todo para los que tienen que leer muchos documentos y sólo tienen muy poco tiempo.
Yo prefiero la lectura lenta, así se me venga el mundo encima, porque te dirán ¡debes leer esto o lo otro para tal día!, bueno, que esperen, porque la lectura para mí es un placer. Es una actividad que te deja feliz, siempre y cuando lo que leas te guste, o por lo menos no te deje mal.
Me encanta ver los signos de puntuación, la gramática, las palabras extrañas, degustar las palabras, la redacción, la construcción de los párrafos, y no porque sea profesor de Español, o algo por el estilo, pero sí, el idioma, las letras, las palabras, son el mejor invento del hombre.
A los que les gusta leer de manera rápida, no les digo que lo dejen de hacer, allá ustedes, pero sí les puedo asegurar que leer lento, es como comer lento, o caminar lento, o hacer otras cosas (¿?) de manera lenta.
En el mundo de hoy, de ejecutivos, del memorándum, de oficios, de cartas, de e-mails, la lectura rápida a veces se hace imprescindible, sí lo acepto también, pero no nos olvidemos que estamos dejando por el camino el encanto de disfrutar del idioma, y del simple hecho de leer.
La rapidez es un fenómeno de nuestra cultura, incluso algunos hablan que esta rapidez genera una enfermedad llamada estrés, y sí, de eso estoy seguro, porque he trabajado en el mundo de los memos, de las cartas, de los oficios, de lea esto para mañana, etc.
Los orientales elogian la lentitud, toda va más despacio, y es que el mundo como tal no va rápido, va lento, y los humanos parecemos como en cámara rápida tratando de que nos nos cojan, incluso al leer.
Por ahora, no tomaré un curso de lectura rápida, que los hay y muy buenos, si me nombran ejecutivo de algo hasta de pronto (je, je). Pero no, lo lento en la lectura es imprescindible para los que escribimos, porque podemos observar métodos de redacción, ortografía, gramática, puntuación, y así podemos escribir mejor, ojalá así sea.
¿Cómo le gusta leer a usted? ¿rápido? ¿lento? ¿ni lo uno ni lo otro?

EL LIBRO CLÁSICO Y EL LIBRO ELECTRÓNICO

Hace algunos días vi en un noticiero la aparición del libro electrónico, que es como una agenda digital pero en el cual se pueden leer textos largos. Todos pueden decir que será más cómodo leer en estos aparatos, porque pueden guardar más información y cosas por el estilo, sin embargo, yo sigo prefiriendo el libro clásico, dirán también que soy enemigo de los árboles por ese motivo, pero no necesariamente el hacer libros con papel debe poner en riesgo a los árboles, para ello se debe desarrollar una tecnología que no ponga en peligro a la naturaleza.
El libro de papel, es una obra de arte en sí misma, la letra, el papel, la cubierta, la portada, los dibujos ( si los tiene) hacen que el libro sea un instrumento de comunicación única que no va a ser fácilmente reemplazable por el momento, ya que muchos, y me incluyo yo, nos gusta más sentarnos a pasar páginas que a ver textos largos, en un aparato electrónico. Suena como una contradicción porque tengo un blog, y el blog se lee digitalmente o en una pantalla de un computador, aunque no es lo mismo, porque los escritos de los blogs son cortos o no tan largos como para ser un libro. Incluso, no me gusta leer textos largos en el computador, o es diferente, a veces, estar cómodamente sentado en una silla, y tener un libro en las manos es más relajante o enriquecedor que estar al frente del computador, aunque no desdeño, obviamente de esta vía de lenguaje. El libro clásico no desaparecerá, porque también es arte, porque es uno de los más grandes inventos del hombre, y porque soy un nostálgico y amante de los libros.








! A LEER SE DIJO !

La lectura es un verdadero placer, ¿ quién puede pensar lo contrario?. Aunque la lectura se muestra como un requisito de las personas letradas, la verdad es que la simple actividad de tomar un libro en las manos y degustarlo, genera algo similar a lo que algunos les produce comer chocolate o mirar un partido de fútbol. La lectura no puede ser una obligación tediosa, sino un campo de infinitas posibilidades, allí radica el reto para los profesores, combinar la exigencia de una lectura y a su turno promoverla como una diversión.